El Pont du Gard: cuando los romanos ya hacían "ingeniería para los próximos 2.000 años"
Hay obras que sobreviven a imperios, modas constructivas y revoluciones tecnológicas. El Pont du Gard, ese acueducto romano cerca de Nîmes del que hablaba esta semana *Eldiario.es*, es uno de esos casos que, como estudiante de Ingeniería Civil, me obligan a parar y mirar con respeto. 49 metros de altura, 275 de longitud, más de 2.000 años en pie y, en su época de gloria, hasta 200 millones de litros de agua transportados al día. Y todo sin morteros milagrosos, sin software de cálculo, sin grúas hidráulicas. Solo piedra, geometría y un conocimiento del comportamiento estructural que aún hoy sorprende.
Lo que más me fascina no es el tamaño, sino la *intención*. Los romanos no construían pensando en amortizar la obra en 30 años. Construían para que aquello durara. La pendiente media del acueducto de Nîmes —al que pertenece el Pont du Gard— es de apenas 25 centímetros por kilómetro en algunos tramos. Una precisión topográfica brutal para una época sin GPS, sin estaciones totales y, por supuesto, sin drones. Hoy, con un dron equipado con LiDAR, levantaríamos ese terreno en una tarde. Ellos tardaron años, y aun así lo clavaron.
Y aquí es donde no puedo evitar conectar este tema con lo que vivimos ahora. Mientras leía la noticia, también me topaba con otras muy distintas: la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán que analiza Carlos Fazio en *La Jornada*, las declaraciones de Trump diciendo que "tiene todas las cartas" para negociar, o el anuncio en *La Razón* de que el Geely E5, el coche más vendido en China en 2025, aterriza en España este año para sacudir el mercado. Tres noticias que hablan de poder, prisa y disrupción inmediata. Y en medio, un puente romano recordándonos que la verdadera ingeniería juega en otra liga temporal.
Me explico. Vivimos un momento en el que todo se mide en ciclos cortísimos: el coche que arrasa este año, la guerra "relámpago" que se planifica para semanas, la IA que queda obsoleta en seis meses. Como futuro ingeniero, me pregunto si
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